Infancia perdida
Cada noche la niña se arropaba con el olor de la infancia, aquel olor apacible y perfumado de inocencia.
Mariposas azules y rosas revoloteaban por la habitación derramando sobre su cabeza historias de personajes que cobraban vida con solo abrir la cubierta de un libro y con solo deslizar los ojos sobre esas manchas de tinta reiterativas que conseguían cautivar sus pupilas con el hechizo de rápidos trazados.
Una de esas noches estrelladas Alicia la arrojóa al vacío para atravesar el espejo y conocer el mundo mágico de la literatura.
La literatura era un mar de agua dulce cuyas cálidas corrientes atrapaban pequeños veleros copiosos de sensibilidad y emociones.De repente la niña levantó la vela, el susurro de la brisa llegó a sus oídos y como hipnosis inducida sus manos viraron la driza hacia el caudal literario, donde la savia de los poetas navega proa al viento para sentir el impactante clamor de las letras.
Atrapada en el salobre mundo literario fue experimentando una lenta feliz transformación adoptando la forma de ondina, hasta el día que el engreido capitán Garfio la arrancó de su mundo mientras huía zozobrante del tic-tac del famoso cocodrilo que tanto le atemorizaba.
Peter Pan perdió de nuevo su sombra, esa sombra audaz y pueril pintada de colores alegres que la niña un día perdió al reresar del País de Nunca Jamás donde la imaginación reside en un arsenal de ideas complejas, donde un simple dedal es un beso fraternal libre exento de sordidez, donde la inocencia reina sin vanidad dejando vestigios en la memoria de un niño.
Un día , la niña fue herida con el dardo de la madurez, aquél que el imprudente arquero Robin Hood lanzó una de aquellas mágicas noches, la niña perdió esa inocencia vigorosa y pulcra al igual que Rodrigo Díaz de Vivar perdió su honra en dos ocasiones, al igual que Gudú perdió el don de amar y permaneció en el olvido, al igual que otros mchos personajes perdieron sus virtudes y ganaron la fama a través de simples hojas de papel.
Las etapas de colores se acaban consumiendo, pero los personajes de este rango continúan actuando sobre ese escenario de papel esperando impacientemente que ojos curiosos y minuciosos escudriñen sus hazañas.
Una noche, la niña comenzó a sentir una carga, esa carga que aparece a hurtadillas con el aso del tiempo, cuendo la etapa de colores se desprende del cuerpo rompiéndose en pedazos que únicamente se recomponen cuando aparece el arco iris del recuerdo, ese arco iris por el que se deslizan las sonrisas, por el que los que escriben cosen alas a su imaginación, por el que os cuentos comienzan por érase una vez, por el que las fogosas lágrimas de la literatura se derraman porque muchos se olvidaron de sentirla.
Todavía algunas noches Peter Pan aparece en su ventana invitándola a volar para instruir a niños perdidos que ignoran el significado de una palabra, de una frase, niños que ignoran el significado de un libro.
Sandra Martín Bayle




Comentarios sobre Infancia perdida
... y dicen que después de ese mal sueño, la Bella Durmiente despertó al atarceder, echó a andar, y mientras la primaveral brisa hacía ondear su vespertina melena ondulada, se arrimó al quicio de la ventana para otear el mar. Un mar inmenso, lleno de vida, cuya puesta de sol parecía sacada de un famoso libro de Calderón de la Barca. Y volvió a soñar, porque ¿qué es la vida sino un inmenso y profundo sueño?
siempre con el sindrome de peter pan......tienes q escribir mas cosas para publicar ehhh?¿